España es uno de los países donde más está aumentando las desigualdades económicas entre las clases ricas y pobres, esta situación deviene claramente de las escasas coberturas sociales, el incremento del desempleo y el sistema laboral español, que se conoce como uno de los más segmentados. A lo largo de los años desde el 2007 y 2010 los ingresos de la población más pobre cayeron una media anual de un 14%  a diferencia de los demás países miembros de la OCDE que rondaron un 10%, mientras que los ingresos de los más ricos bajaron en España un 1%. Debido a estos parámetros España se encuentra en el octavo país con mayor desigualdad de los 34 estados miembros. La pobreza ascendió sobre todo entre los jóvenes de 18 a 25 años.